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  • Foto del escritorÁngeles Barragán Galán

Los límites, los padres, las sentencias y el Juez Calatayud.

Actualizado: 28 ago 2020



¿Conoces al Juez Calatayud? Es el Juez de Menores de Granada conocido por dictar sentencias basadas en la educación y trabajo social en lugar de la privación de libertad. Da charlas y conferencias por todo el país. Yo soy una fiel seguidora suya. Es un hombre con un gran sentido de la justicia, pero sobre todo con un gran sentido común. Una de las cosas que más me gustan de él es su capacidad para ver la potencialidad que tienen los menores a los que juzga, su capacidad para comprender y entender las circunstancias que los llevan a cometer delitos y las sentencias reparatorias que dicta. Nunca castiga, siempre forma. Que te han pillado robando en una peluquería, te sentencia a que aprendas a cortar el pelo y él mismo se presta a que cuando acabe el curso, le demuestres tu valía cortándole el pelo a él. Quiere que esos menores aprendan, quiere darles recursos para que puedan salir de la situación en la que se encuentran, porque sabe que terminarán por sucumbir si nadie les ayuda. Cuando pienso en estas sentencias no puedo dejar de sentir una profunda satisfacción y alegría. Me regocijan. Son un rayo de esperanza. Siempre admiro a las personas que saben ver el lado bueno de la vida, que saben hacer sencillo lo que parece complicado, a aquellos que no evalúan, ni critican, ni encasillan. Admiro a aquellos que confían en los demás. Yo creo que ésta es una lección que todos los padres tenemos que aprender del juez Calatayud. Lo digo porque muchas veces, estarás de acuerdo conmigo, castigamos sin ton ni son. ¡Pues ya no vas al cumpleaños de tu primo! ¡Te quedas sin ver la televisión, un mes! ¡Te vas a la cama sin cenar y mañana lo desayunas! Un castigo, que no se suele cumplir porque luego, tras la tempestad viene la calma, y te das cuenta de que la falta no era tan grave, o de que es imposible cumplirlo, o de en qué demonios estabas pensando cuando salieron tales palabras por tu boca. El problema en realidad es doble. Por una parte, están las consecuencias “ilógicas” que pensaste y que nada iban a enseñar a tu hijo. El juez Calatayud nunca hubiera dictado una sentencia ni parecida. Por otra parte, la situación indica que tienes un problema para aplicar normas y límites. Cuando doy talleres para padres, el tema de los límites es el más solicitado. Cuando doy talleres para profesores de infantil, el tema de los límites, también es el más solicitado. Es decir, hay interés, hay necesidad, pero hay desconocimiento. Es posible que a ti te pase como a la mayoría, que no sabes distinguir entre norma y límite. No sabes a qué edad hay que ponerlos. No sabes cómo ponerlos. No sabes con qué actitud ponerlos. No sabes qué son las consecuencias lógicas. No sabes porqué hay que ponerlos. Qué ocurre si no se ponen, o cómo ayudan los límites al desarrollo emocional de un niño. Y cuando se desconocen todos estos aspectos, lo normal es que, en vez de establecimiento de límites, haya batallas en casa. ¡Pues a la cama sin cenar, y te lo desayunas mañana! – dices tú. ¡¡¡NOOOO, que nooo quiero! – dice él. ¡Cómo que no! Ahora mismo te vas porque te lo digo yo – gritas tú. ¡Pues no me voy, idiota! Patada en la silla – contesta él. ¿Cómo te atreves a contestarme así y a dar esa patada?!!!! Ahora mismo te vas y además toda la semana sin cuento antes de dormir – dices tú, dispuesto a aplicar la autoridad y a que no te toree. Llanto y gritos, se tira al suelo, le llevas a la habitación, se quiere salir, te pones como un guarda en la puerta, vienen a ver qué pasa el resto de la familia, miradas inquisitorias, perplejas, tu hijo como un pequeño miura en el cuarto y tú, fuera de ti, tratando de justificar tu postura. Escena final, el llorando hasta que se duerme, tú con un sentimiento de culpa enorme mezclado con rabia e indefensión, silencio helador en la casa, no te atreves a cruzar ni siquiera, una mirada con tu pareja. Y después… Si el juez Calatayud tuviera que dictar sentencia diría algo así como: “Vista para sentencia la causa del problema de límites. Para el niño, nada. Para los padres, Curso de Formación. Os veo en dos meses y me reportáis resultados. Todos a casa”. Sí, menos mal que se ha dado cuenta, no lo haces tan mal como creías, sólo te falta aprender. ¿Quieres hacerlo? Llámame y te cuento cómo hacerlo de manera sencilla. Te cuento la estrategia de tres pasos para poner límites y para todo lo demás. Agenda aquí una llamada y te explico cómo


¡Y dejarás impresionado al Juez Calatayud!



Ángeles Barragán Galán Psicóloga Clínica, Coach Familiar y Orientadora Escolar. Col. M-8939 www.angelesbarraganpsicologa.com


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